Dr. José Antonio Arán Arán
Dra. Aimée Hernández de la Cruz

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Instituto Arán & Hernández

Medicina y Cirugía Estética

Toxina botulínica

La toxina botulínica se utiliza para eliminar arrugas faciales, que son producidas en la expresión de los gestos que realizamos con la cara. Se trata de un extracto purificado de la llamada “toxina botulínica tipo A”  que produce la bacteria clostridium botulinum.

El nombre de Botox es el que más se ha popularizado en el mundo para la toxina botulínica tipo A, que es la usada en el tratamiento de arrugas de expresión, pero en realidad en España se comercializa con el nombre de Vistabel.

Aunque el Botox es una toxina, no ha habido efectos secundarios serios. Esto es porque se utiliza en cantidades extremadamente pequeñas y no se difunde fuera de la zona a tratar (sólo de manera excepcional).

El tratamiento consiste en inyectar una pequeña cantidad de toxina botulínica en los músculos cuya contracción crea las arrugas, bloqueando el impulso nervioso que llega al músculo. Consecuentemente el músculo se debilita, la piel que cubre el músculo se relaja y las arrugas gradualmente desaparecen.

El uso de la toxina botulínica tipo A solamente está autorizado en España para el tratamiento de las arrugas del entrecejo.

¿Cuánto duran los efectos?

Los efectos de la toxina botulínica duran generalmente entre 4 a 6 meses, y después se requieren nuevas inyecciones. Después de varios tratamientos, los efectos de la toxina botulínica pueden comenzar a ser más largos, a veces hasta ocho meses.

Efectos secundarios

La toxina botulínica se ha utilizado con seguridad y con éxito en oftalmología durante más de 16 años, y como terapia de las arrugas desde hace unos 10 años.

En las cantidades usadas para el tratamiento de las arrugas, los efectos adversos posibles son transitorios y localizados en el área de la inyección.

Los más frecuentes (1 de cada 100) pueden ser cefalea, enrojecimiento local, caída del párpado, y más raramente (1 de cada 10.000) tensión de la piel, parestesia, nauseas, mareos, fasciculaciones musculares, inflamación palpebral, dolor de ojos, síndrome gripal, reacción de fotosensibilidad, picor, sequedad de piel, trastornos visuales, ansiedad, sequedad de boca. Existe un riesgo mínimo de que la toxina botulínica tipo A  provoque un efecto no deseado en un punto alejado al de la aplicación (debilidad muscular, dificultad para tragar o neumonía por aspiración).